Cuando hablamos de miel, la inmensa mayoría de la gente se imagina rápidamente un líquido dorado, transparente, muy claro y de sabor suave. Pero la naturaleza tiene sus propios ciclos y, en L’Avi Lluís (Apícola Brull Casanova), sabemos que cuando el calor aprieta y la flora cambia, el paisaje de nuestras tierras nos regala unas variedades completamente diferentes.
A medida que avanza el verano y el llano se seca, nuestro trabajo nos lleva hacia las zonas de montaña. Allí, lejos de las clásicas mieles de primavera, entramos en la temporada de las mieles oscuras, densas y con un carácter inconfundible. Hoy te abrimos las puertas de nuestro almacén para descubrir en profundidad dos de las grandes joyas de nuestra tienda online: la miel de brezo y el mielato de roble (conocida también como miel de bosque). ¿Qué las hace tan especiales, cómo nacen y por qué tienen un sabor tan sorprendente?
Mel de Bruc: El toque salvaje y rojizo de la montaña
El brezo es un arbusto silvestre muy resistente que florece en nuestras montañas. De sus pequeñas flores, las abejas extraen un néctar que se convierte en una miel cruda excepcional.
Si nunca la has probado, te sorprenderá su textura extraordinariamente densa y su color oscuro, que a contraluz esconde unos preciosos reflejos rojizos. En el paladar, huye de las variedades demasiado azucaradas: tiene un aroma intenso y terroso, destacando por un sabor dulce que se equilibra a la perfección con un toque ligeramente amargo al final. Esta nota compleja y nada empalagosa la hace muy valorada por los paladares más exigentes.
Mielato de Roble (Miel de Bosque): El milagro biológico de las bellotas
Casi todo el mundo piensa que toda la miel se obtiene de las flores, o bien cree que la miel de bosque surge de las hojas de los árboles. Esto último es un mito muy extendido, ya que hacer mielato de las hojas es un proceso extremadamente complicado y poco ocasional. ¿De dónde sale exactamente este tesoro oscuro?
En nuestra zona, el verdadero secreto se esconde en el interior de los frutos del roble y la encina: las bellotas. Durante los meses de máximo calor estival, estos frutos retienen tanta agua en su interior que la presión hídrica los hace, literalmente, estallar.
De esta grieta segrega una savia espesa y muy dulce. Nuestras abejas pecoreadoras, al no encontrar flores debido al calor, identifican esta savia y la recolectan con auténtica pasión para crear una de las variedades más mágicas del verano.
Estas dos variedades oscuras piden jugar en la cocina. Como tienen tanta personalidad y un dulzor más moderado, permiten maridajes atrevidos y llenos de contrastes:
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Quesos curados y azules: Es la combinación estrella. El contraste de la salinidad y la grasa de un buen queso manchego, de oveja o un queso azul con el amargor del brezo o la potencia amaderada del mielato de roble es una experiencia gastronómica de primer nivel.
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Carnes al horno y barbacoas: Unas costillas de cerdo o un pollo asado glaseados con mielato de roble durante los últimos minutos de cocción adquieren una costra oscura, caramelizada y un sabor asado inolvidable que recuerda al humo.
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Yogur griego, requesón y nueces: Si quieres un desayuno tradicional lleno de energía y hierro, una cucharada de estas mieles sobre un requesón de calidad o un yogur natural con un puñado de nueces te dará toda la fuerza para empezar el día.
En nuestro almacén de El Perelló trabajamos día a día para cuidar estas variedades únicas y hacértelas llegar directamente del campo a tu mesa con todas sus propiedades intactas. ¿Te atreves a dar el salto y descubrir los sabores más salvajes y auténticos del verano?






