En plena temporada: Trashumancia, alta montaña y la nueva miel de tomillo
Si nos buscáis estos días, seguramente nos encontraréis entre colmenas, de un lado para otro. Estamos inmersos en plena temporada de recolección y viviendo unas de las semanas más intensas y apasionantes de todo el año apícola. Después de haber cerrado las campañas tempranas, ahora nuestro foco y la protagonista indiscutible de estos días es una de las variedades más apreciadas de nuestra tierra: la miel de tomillo de alta montaña.
Hoy queremos hacer una pequeña pausa para abriros una ventana a nuestro día a día y explicaros cómo estamos viviendo este momento tan especial de la temporada.
El tomillo y la alta montaña: Un carácter único
A medida que avanza el calendario y el calor empieza a apretar en las zonas más bajas, la naturaleza nos marca el camino hacia arriba. En los parajes de alta montaña, el clima más fresco permite que ahora mismo se esté produciendo una floración espectacular.
Es en estos entornos agrestes, rocosos y de aire puro donde nuestras abejas están trabajando la flor del tomillo. El resultado es una miel completamente diferente a lo que hemos visto hasta ahora. Se caracteriza por su precioso color ámbar oscuro y por tener un carácter muy marcado: un aroma floral intenso y un sabor con mucha personalidad que nos traslada directamente al paisaje de la montaña.
La trashumancia: Viajar bajo las estrellas
Pero, ¿cómo llegan las abejas hasta allí arriba? La respuesta es uno de los oficios más antiguos y duros de la apicultura: la trashumancia. Para que las abejas puedan seguir el ciclo de las floraciones, nosotros nos encargamos de moverlas hacia nuevos asentamientos.
Este es un trabajo que hacemos estrictamente de noche. Cuando cae el sol, todas las abejas ya han vuelto de pecorear y se encuentran dentro de la colmena. Es en este momento, aprovechando la oscuridad y la bajada de las temperaturas, cuando cargamos los cajones en los camiones. Viajar de noche garantiza que las abejas estén frescas, tranquilas y no sufran ningún tipo de estrés. A la mañana siguiente, cuando sale el sol, se despiertan en un nuevo hogar, a punto para explorar la montaña.
Vigilamos la miel nueva: El secreto del opérculo
Estos días de visitas a los nuevos asentamientos estamos muy pendientes de revisar el interior de las alzas (los cajones superiores donde guardan la miel). Uno de los procesos más mágicos de ver es observar la miel nueva que todavía está sin opercular.
¿Qué significa esto exactamente? Cuando la abeja lleva el néctar a la colmena, este todavía tiene mucha humedad. Las abejas lo depositan en las celdillas y lo van deshidratando aleteando con sus alas. Cuando la miel llega a su punto óptimo de maduración y espesor, las abejas la sellan con una fina tapita de cera que llamamos opérculo. Este sello es la manera natural de decirnos “la miel ya está lista para conservarse perfectamente”. Ahora mismo estamos revisando los cuadros y viendo cómo avanza este proceso: en muy pocos días ya estará totalmente operculada y lista para poder cosecharla.
Las auténticas protagonistas del colmenar
Por mucho que nosotros hagamos kilómetros, carguemos peso y vigilemos los cuadros, hay que ser sinceros: el esfuerzo de verdad lo hacen ellas. Las abejas son las auténticas protagonistas de esta historia. Son unas trabajadoras incansables que organizan la colonia con una precisión fascinante.
En Apícola Brull Casanova tenemos muy claro que nuestro trabajo no es hacer miel, sino acompañarlas y cuidarlas. Nos aseguramos de que tengan los mejores entornos, que estén sanas y que no les falte de nada para poder llevar a cabo su labor esencial para la naturaleza.
Tradición, pasión y el mejor sabor
Son días de dormir poco y trabajar mucho, con los trajes de apicultor puestos durante horas y horas. Pero el orgullo de continuar con la tradición familiar como tercera generación y la pasión que sentimos por este oficio compensan cualquier cansancio.
Poder ofreceros una miel de esta calidad, directa de la colmena a vuestro tarro, es nuestra mejor recompensa. Os invitamos a seguir nuestro día a día y, muy pronto, a probar esta nueva miel de tomillo que ya se está gestando en nuestras montañas.
¡Salud y mucha miel!






