Quan pensamos en la producción de miel, la imagen que nos viene a la cabeza enseguida es la del campo: las abejas volando de flor en flor, las colmenas llenas de vida y el apicultor trabajando bajo el sol. Pero el trabajo en Apícola Brull Casanova no termina cuando cosechamos los panales. Para garantizar que bajo la marca L’Avi Lluís llegue a tu mesa una miel de calidad, hay un paso preciso y fundamental en nuestras instalaciones de El Perelló: el laboratorio.
Hoy nos ponemos la bata blanca y te abrimos las puertas de nuestro laboratorio para explicarte cómo controlamos diferentes parámetros de la miel y cómo la tecnología nos ayuda a conocer mejor el producto que sale de nuestras colmenas.
La extracción centrífuga: el primer paso
Antes de analizar la miel, hay que extraerla de los panales. Uno de nuestros principios es respetar al máximo el producto y su origen.
La extracción se realiza de forma mecánica, mediante la fuerza centrífuga de una máquina extractora. De esta manera, la miel se libera del panal sin necesidad de aplicar calor durante el proceso de extracción.
Una vez extraída, la miel reposa y decanta de forma natural. Y es aquí cuando el laboratorio entra en acción.
1. El microscopio Honey.AI: tecnología al servicio de la miel
¿Cómo podemos saber de qué flores procede una miel? Una de las herramientas que tenemos es el análisis del polen presente en la miel, una disciplina conocida como melisopalinología.
En L’Avi Lluís contamos con el microscopio Honey.AI, una tecnología que combina la microscopía óptica con la inteligencia artificial para analizar las muestras de miel.
El sistema nos ayuda a identificar los diferentes tipos de polen presentes en una muestra y a obtener información sobre su origen botánico. Esto nos permite conocer mejor nuestras mieles y las flores que han visitado las abejas.
2. El refractómetro: control de la humedad
La humedad es uno de los parámetros importantes a la hora de controlar la calidad de la miel.
Si una miel contiene demasiada agua, puede aumentar el riesgo de fermentación y afectar a su conservación. Por eso, en nuestro laboratorio utilizamos un refractómetro, un instrumento que nos permite determinar el porcentaje de humedad de la muestra.
Este control nos ayuda a comprobar que la miel que envasamos presenta unos niveles adecuados de humedad y que se conserva en buenas condiciones.
3. El HMF: un indicador del tratamiento de la miel
Otro de los parámetros que podemos analizar es el HMF (hidroximetilfurfural).
El HMF es un compuesto que puede formarse a partir de los azúcares de la miel, especialmente cuando esta se somete a temperaturas elevadas durante períodos prolongados. Por eso, su análisis nos aporta información importante sobre el estado y el tratamiento que ha recibido la miel.
El control del HMF forma parte de los análisis que nos permiten verificar que el producto mantiene los estándares de calidad que buscamos.
La trazabilidad también es importante
Además de los análisis que realizamos en el laboratorio, cada tarro de L’Avi Lluís incorpora información que permite conocer mejor el producto.
A través del código QR del tarro, puedes acceder a información relacionada con la miel y conocer más sobre su origen y sus características.
Porque detrás de cada tarro no solo está el trabajo incansable de miles de abejas. También hay un proceso de control, análisis y seguimiento que nos ayuda a garantizar la calidad del producto que llega a tu casa.
La ciencia detrás de cada tarro
Nuestro laboratorio en El Perelló es una parte más de todo el proceso de producción. Desde el campo y las colmenas hasta la extracción, los análisis y el envasado, cuidamos cada etapa para conocer y controlar mejor nuestra miel.
La combinación de tradición apícola, tecnología y control de calidad nos permite seguir trabajando cada día para ofrecerte una miel fiel a su origen y al trabajo de nuestras abejas.
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