Mientras el invierno todavía deja sentir sus últimos días de frío, en el campo sucede algo mágico que a menudo pasa desapercibido para la mayoría, pero nunca para nosotros. Los días se alargan ligeramente y las temperaturas al mediodía empiezan a ser más agradables. En Apícola Brull Casanova, sabemos que esta es la señal inequívoca: la colmena se despierta.
Muchos piensan que el trabajo del apicultor se limita al verano, cuando se cosecha la miel. Nada más lejos de la realidad. Febrero es un mes clave, un punto de inflexión donde se decide el éxito de la cosecha de todo el año. Hoy os queremos abrir las puertas de nuestra casa, la familia de L’Avi Lluís, para explicaros cuáles son las tareas vitales que realizamos ahora mismo para garantizar la salud de nuestras abejas y la calidad de la miel que llega a vuestra mesa.
1. El termómetro de la naturaleza: El almendro y el romero
En El Perelló y en las Terres de l’Ebre, tenemos la suerte de disfrutar de un clima privilegiado. En febrero, el paisaje se tiñe de blanco y rosado con la floración de los almendros. Esta es la primera gran fuente de alimento para las abejas tras el letargo invernal.
Para el equipo de L’Avi Lluís, ver a las abejas entrar en la colmena con las patas cargadas de polen (el “pan de las abejas”) es la mejor noticia posible. Significa que la reina ha empezado a poner huevos y que la colonia necesita proteína para alimentar a las nuevas larvas. El ciclo de la vida se renueva en nuestros apiarios.
2. La primera revisión del año: Diagnóstico experto
Durante estas semanas, cuando el sol calienta y superamos los 12-14 grados, en Apícola Brull Casanova aprovechamos para hacer las primeras visitas rápidas a los apiarios. No podemos abrir la colmena durante mucho tiempo para no enfriar la cría, pero nuestra experiencia nos permite hacer un diagnóstico rápido.
Las tareas principales que realizamos en febrero son:
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Control de reservas: Es el punto más crítico. La colonia empieza a crecer y consume mucha energía. Debemos asegurarnos de que todavía les queda miel de las reservas de invierno.
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Estado sanitario: Comprobamos que no haya enfermedades. Una colmena sana en febrero es garantía de una buena producción de Miel del Perelló en abril y mayo.
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Vigor de la Reina: Verificamos que la reina esté activa y que la puesta sea compacta y uniforme. Si una colmena ha quedado huérfana durante el invierno, debemos actuar rápidamente para salvar la colonia.
3. Limpieza y renovación de material en el almacén
Mientras las abejas trabajan dentro, en nuestras instalaciones el trabajo no se detiene. La apicultura profesional requiere una planificación milimétrica.
Ahora es el momento de:
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Preparar las alzas: Las cajas superiores donde las abejas almacenarán el excedente de miel (la cosecha).
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Renovar la cera: Preparamos los cuadros con láminas de cera nueva. Esto es fundamental para mantener la higiene de la colmena y para que las abejas puedan estirar las celdillas con menos esfuerzo energético.
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Mantenimiento del entorno: Desbrozamos los alrededores de los apiarios para que las abejas tengan un vuelo claro de entrada y salida.
4. Planificando la Trashumancia: Del Delta a los Pirineos
Como sabéis, en L’Avi Lluís somos apicultores trashumantes. Esto significa que movemos las colmenas siguiendo las floraciones para obtener las mejores mieles monoflorales.
Aunque ahora las colmenas están en las zonas de invernada (zona litoral y prelitoral), ya estamos diseñando la ruta de la temporada 2026. Estudiamos el mapa de floraciones: primero vendrá la Miel de Romero aquí en la costa, después nos moveremos hacia los campos de cítricos para la Miel de Azahar, y cuando llegue el calor, subiremos hacia la alta montaña. Esta logística es la esencia de nuestro trabajo.
5. ¿Por qué este trabajo garantiza la mejor miel?
Quizás os preguntéis: ¿en qué me afecta a mí todo esto cuando compro en la web? La respuesta es sencilla: Calidad y Pureza.
Una miel excelente solo proviene de colmenas fuertes. El trabajo silencioso que hacemos en Apícola Brull Casanova durante los meses fríos (curar, alimentar, vigilar) es el que permite que, cuando estalle la primavera, las abejas estén al 100% para recoger el néctar. Si no cuidásemos a las abejas en febrero, no tendríamos cosecha en abril.
Conclusión: La naturaleza no espera
Ser apicultor es vivir al ritmo de la naturaleza. Ahora mismo, mientras leéis esto, nuestras abejas están saliendo a buscar el primer néctar de almendro y romero en los campos del Perelló.
Si queréis disfrutar del resultado de esta dedicación, os invitamos a visitar nuestra tienda online www.meldelperello.com. Allí encontraréis desde la clásica Miel de Mil Flores hasta la energía del Polen Fresco o la Jalea Real, productos ideales para afrontar el cambio de estación con las defensas al máximo.
Gracias por confiar en la tradición de L’Avi Lluís.






