Con la llegada de la primavera, el paisaje natural se transforma. Las temperaturas suben y los campos se llenan de flores que ofrecen néctar y polen en abundancia. Dentro de las colmenas, esta entrada masiva de alimento provoca una explosión demográfica. La población de abejas crece a un ritmo vertiginoso y, de repente, el espacio en el interior se queda pequeño.
Es precisamente en este momento de abundancia cuando se produce uno de los fenómenos biológicos más fascinantes de la naturaleza: la enjambrazón. Pero, ¿qué es exactamente un enjambre y cómo se reproducen realmente las abejas de forma natural? Hoy, desde L’Avi Lluís (Apícola Brull Casanova), te explicamos este ciclo paso a paso.
La colmena como superorganismo
Para entender cómo se reproducen las abejas melíferas (Apis mellifera), primero debemos cambiar nuestra perspectiva. En biología, no se considera a la abeja como un individuo aislado, sino que se ve a toda la colonia como un único ser vivo funcional: un superorganismo.
Por lo tanto, cuando hablamos de reproducción, no nos referimos solo al hecho de que la reina ponga huevos para aumentar el número de obreras. La verdadera reproducción de la especie consiste en la división de la colonia para crear una completamente nueva. Este proceso natural de multiplicación es la enjambrazón.
Los preparativos: El instinto de división
Cuando una colmena está al límite de su capacidad y hay muchas reservas de miel y polen, se activa el instinto de división. El proceso comienza con unos preparativos muy cuidadosos y orquestados por las abejas obreras:
1. La construcción de las “realeras”
Las obreras comienzan a construir unas celdas especiales de cera, más grandes y con forma de bellota, que cuelgan verticalmente hacia abajo. Son las llamadas realeras (o celdas reales). Dentro, criarán a varias futuras reinas, alimentando a las larvas seleccionadas exclusivamente con jalea real durante todo su desarrollo.
2. La “dieta” de la reina madre
Este es un detalle biológico apasionante: una reina en plena época de puesta tiene un abdomen muy grande y pesado, lo que le impide volar largas distancias. Cuando las realeras ya están avanzadas, las obreras dejan de alimentar tanto a la reina madre (la vieja) y la hacen moverse constantemente por la colmena. Esta estricta “dieta” hace que reduzca la puesta de huevos y pierda peso, preparándola para el gran vuelo.
El gran vuelo: La formación del enjambre
Un día soleado y cálido, normalmente en las horas centrales, llega el momento. Casi la mitad de las abejas de la colmena se atiborran de miel para tener reservas suficientes y salen volando en masa, acompañadas por la reina vieja.
Esta impresionante nube de miles de abejas zumbando al unísono es lo que llamamos propiamente enjambre. Es un espectáculo sonoro y visual sobrecogedor. El enjambre volará unos metros y se instalará formando una piña compacta en la rama de un árbol, en un arbusto o bajo un tejado.
En esta fase el enjambre es inofensivo, ya que no tienen cría ni miel que defender, y tienen el buche lleno de provisiones. Mientras la gran mayoría descansa protegiendo a la reina en el centro de la piña, unas cuantas abejas exploradoras salen en todas direcciones a buscar una nueva cavidad adecuada donde instalarse definitivamente para fundar una nueva colonia salvaje.
¿Qué pasa en la colmena original? La supervivencia de la más fuerte
Mientras tanto, en la colmena que se ha quedado en su lugar original, el proceso continúa. Como hemos comentado, las obreras habían preparado varias celdas reales (realeras). ¿Qué pasa entonces?
La naturaleza es sabia y estricta: en la colmena solo puede haber una reina. La primera joven reina virgen que nace tiene un instinto muy claro. Inmediatamente buscará el resto de realeras que aún no han eclosionado y las destruirá picando a sus rivales antes de que nazcan.
Una vez asegurado el trono y establecida como única soberana de la colonia, esta joven reina virgen saldrá a hacer sus “vuelos nupciales”. Volará a zonas específicas donde se apareará en el aire con varios zánganos (los machos). Pocos días después, volverá a la colmena y comenzará a poner huevos durante el resto de su vida. Así, la colmena original recupera su ritmo de trabajo con una reina joven y fuerte, cerrando el ciclo perfecto de la renovación.
La próxima vez que abras un tarro de miel de L’Avi Lluís, recuerda el increíble viaje biológico y la organización perfecta que hay detrás de cada gota. ¡Te animamos a venir a nuestra tienda y llevarte a casa el resultado de esta maravilla de la naturaleza!
¿Te ha parecido interesante? Pues no te pierdas nuestro próximo artículo del blog, donde te explicaremos cómo lo hacemos los apicultores en Apícola Brull Casanova para replicar este proceso y hacer enjambres de forma controlada para cuidar nuestros colmenares.






